viernes, 30 de marzo de 2012

Carlos Carnero. Las Razones De Los Efectos.


Autor: Carnero Figuerola, Carlos.
Título: Las Razones De Los Efectos.
Presentación: Enrique Verástegui.
Lugar de Edición: Lima, Perú.
Editor: Gonzalo Pastor Editor – Andrea Bartsch [cuidado de edición].
Fecha de Edición: 6 de Septiembre del 2000.
Páginas: 33.
Tiraje: 250 ejemplares numerados a mano [ejemplar № 163].
Dimensiones: 15 cm de ancho × 21.3 cm de altura.
Tipografía: Caracteres Times New Roman de 12 puntos.
Soporte: Papel Bond de 120 gramos impreso en offset, carátula impresa en offset sobre cartulina Kimberly de 220 gramos, encuadernación a mano con hilo.
Fotografía interior: Reproducción a color de una pintura de Carlos Alberto Ostolaza.

*          *          *

Carlos Carnero es actualmente conocido por dirigir en Lima la Librería Inestable, dedica íntegramente a la venta de publicaciones de poesía, y al parecer este es su único libro de poemas editado. Las Razones De Los Efectos consta de 16 poemas, algunos divididos en párrafos llamados “efectos”. Algunos textos aparentan ser sentencias o aforismos nietzscheanos por su brevedad, mientras que otros forman todo un conjunto poético en la búsqueda de imágenes hechas lenguaje vivo e impermeable. El epígrafe del libro reza así: “Las razones de los efectos / señalan la grandeza del hombre. / Blaise Pascal” (p. s/n). Bajo ese indicio, estos poemas buscan una forma de comunicación o plasmación que trascienda esa imposibilidad de transmitir o de rememorar lo pensado o lo experimentado, fenómeno tan común dentro del lenguaje humano. Los poemas de Carnero tratan de endosar las impresiones transcendentales premeditadas a la vista de algunos paisajes que conmueven interiormente: el litoral, la ciudad, la Vía Láctea. Algunas visiones cotidianas también marcan la dirección de los textos, acontecimientos que se revelan en el tamiz del aire mientras el poeta capta los minúsculos ecos de actos naturales invisibles al resto de los mortales. Algunos poemas podrían pasar de sonetos falsos, de vestigios fantasmales, de ensayos de ingeniería fallidos, de tratados omnipresentes toxicómanos, en casas de nadies desterradas, en correspondencias ambiguas, en holoturias inéditas. En el breve poema número 7 dice, por ejemplo: “La esperanza empieza siendo un sentimiento anacrónico / y termina por ser un sentimiento soberbio” (p. 21). Por otra parte, hay que señalar el refinado cuidado que los editores le dieron a este y a todos los libros que lograron publicaron, ¡salve Andrea y Gonzalo!

Sin duda este podría haber sido uno de los mejores libros de poesía del año 2000 (no de la llamada Generación del 2000), pero algo le impidió ese logro. Tal vez la pomposa presentación de Enrique Verástegui ayudó en algo a mermar su prestigio y sus buenas señales. Por ejemplo dice: “En los años noventa asistimos a la aparición fulgurante de Xavier Echarri y, en el mismo filo de fin de siècle al grupo Inmanencia de la Universidad Católica, pero todo indica que el libro que ahora leo: Las Razones... [...] significa un paso adelante en la modernización de la poesía peruana” (p. s/n). ¿En qué mundo vivió Verástegui durante los 90’s para afirmar esto? Lo más lógico es pensar que en el mundo de los alucinógenos. Se supone que la “modernización de la poesía peruana” es un proceso que comenzó con el surgimiento del movimiento poético Hora Zero en 1970. Vaya, ni para defender o reafirmar sus ideales setenteros u horazerianos sirve Verástegui... Por otra parte, el adjetivo de “fulgurante” a Echarri no se lo discuto: ese chico brillaba en donde estuviera... Más adelante dice Verástegui: “[...] Carnero publica Las Razones..., poesía del sentido y que al lado de Rodolfo Ibarra [sic], Gerson Paredes y el indiscutiblemente precioso grupo Inmanencia, se constituye en uno de los libros más bellos de la poesía peruana post-moderna” (p. s/n). Una vez más discrepo con Verástegui: ¿Qué hace ahí la intrascendente poética de Gerson Paredes junto a la honda y esencial voz de Rodolfo Ybarra? Sin embargo, no le cuestiono a Verástegui lo de “precioso grupo Inmanencia” pues esos chicos lindos de la Católica eran los Jonas Brothers de la poesía y hasta tenían su club de fans liderado por Rocío Silva-Santisteban...

*          *          *

De Las Razones De Los Efectos leamos dos poemas:

9

La Costa del Perú para algunos es un paisaje pobre
En la ventana del carro el niño
se fue perdiendo del resto

Al pequeño pescador le advirtieron
Ten cuidado con las peñas
cuando suba la marea retrocede
que no te atrape la noche en los acantilados.
Y el peligro estaba en el Atardecer.

Entró en él sin resistencias
y huyó de toda imagen profunda
cruzando de un muro al otro los ventanales
Lo acorraló detrás de las columnas
y en el piso su reflejo
le hizo conocer el miedo

El paisaje es una Fuerza de la Naturaleza
compruebas escondido
El camino de la desesperación está ahora
dentro de tu cuarto. Pero escucha

Las razones de los sentimientos
que conducen a la experimentación
del deslumbramiento
no serán razones equivocadas.

*

15

Tu boca no fue lo que pensé
No fue deliciosa ni vertiginosa
ni lenta viajera ciega

Ni tus brazos me parecieron lo largos y
delicados
como para esperar deslumbrarme
con sus desmayos prudentes o no

No soy de los que rompen los vestidos
o partan con fuerza las sillas
o lo que se atraviese.
Al menos no contigo.

La Belleza nos muestra si estamos hechos
al margen del Universo
o viceversa

Ante ella el bien y el mal son sentimientos
pero también
la medida de estos.
El amor serán los juicios finales.


De Las Razones De Los Efectos, pp. 23 y 30.
© Carlos Carnero Figuerola, 2000.

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El breve CV del autor, incluido en la primera solapa, indica lo siguiente:

Carlos Carnero Figuerola nació en Lima el 6 de septiembre de 1969. Hizo sus estudios en el colegio Maristas Champagnat, en la Universidad Nacional Agraria La Molina y [en] la Universidad del Pacífico.

lunes, 13 de febrero de 2012

Revista Nueva Literatura Peruana № 1



Edición: Año I, № 1, 1er. Semestre de 1986.
Dirección: Paúl Llaque Minguillo.
Consejo [Editorial]: Ada Ampuero Cárdenas, Róger Díaz Arrué, Camilo Fernández Cozman, Miguel Ángel Huamán, Jorge Ninapayta de la Rosa, William Piscoya Chicoma.
Lugar de Edición: Lima, Perú.
Editora: NLP Editores – Casa Editora del Hipocampo [composición de texto].
Fecha de Impresión: Primera quincena del mes de Abril de 1986.
Páginas: 64.
Tiraje: 1000 ejemplares, más sobrantes para reposición.
Dimensiones: 15.9 cm de ancho × 21.2 cm de altura.
Soporte: Papel Bond impreso en offset, carátula impresa en offset sobre cartulina corrugada y plastificada foldcote.
Carátula: Grabado de[l año] 1580, por Jacob Rüff.

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Posiblemente lo más coherente de editar, cuando se está dentro de un selecto cenáculo literario, sea una publicación periódica que más o menos aglutine los anhelos (y sus incongruencias, por supuesto) de sus promotores y adeptos. Este es el caso de la revista Nueva Literatura Peruana que, al margen de su pomposo nombre, muestra una variada gama de lecturas e ideas acordes a su tiempo de estos alumnos de la E. A. P. de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, quienes en esos días bailaban al ritmo de los argentinos Soda Stereo y Virus. Al parecer este impreso fue un intermedio o desliz o aborto durante la existencia de otra revista literaria de mayor raigambre, pero efímera al fin, como lo fue Fin De Siglo (3 números entre 1984 y 1988), en donde también participaron algunos de los escritores arriba referidos, junto a otros literatos como Rocío Silva-Santisteban y Carlos García-Bedoya.

Primeramente comentaremos los textos críticos. La revista empieza con un ahora anacrónico artículo de Miguel Ángel Huamán titulado “Esbozo Para Una Crítica De La Literatura” (pp. 3-13) que, como supondrán, no aguantó el paso del tiempo, pues en sus últimos párrafos se analiza el reiterado tema ‘Literatura y Marxismo’ (p. 11 y siguientes). Y, juzgando a través del intenso transcurrir de la vida y de la historia, a estas horas el profesor Huamán ya no piensa de esa manera ni de vainas.

El director de la revista, Paúl Llaque Minguillo, da su visión sobre el panorama poético actual en el artículo titulado “La Otra Opción De La Poesía Peruana Del ‘80” (pp.22-25), en el que destaca y estimula una ruptura con las dos décadas pasadas (Cisneros - Hora Zero), resaltando así notables voces nuevas como las de Mario Ávila R., Pedro Escribano, Orlando Germán y Dante Lecca: “[...] producciones que en bloque configuran una panorama harto más complejo, no tan limitado e infinitamente más rico en posibilidades y alternativas combinatorias, pero aún así permeable de una mejor y menos injusta sistematización que la tradicionalmente difundida” (p. 25).

Luego continúa una extensa entrevista al fallecido escritor Luis Fernando Vidal a cargo de Ada Ampuero Cárdenas, titulado “Más Allá De La Mera Contemplación Narcisista. A Propósito De Las Revistas De Literatura” (pp. 27-34), en el que redunda sobre lo ya expresado en el artículo “En Torno A Las Revistas Literarias” publicado en la revista Lluvia (№ 5. Lima, Diciembre de 1979). Tal vez lo más interesante dicho por Vidal sean las siguientes líneas: “Porque editar es una empresa a pérdida y muchas veces corriendo el riesgo de que los no elegidos como colaboradores o aquellas personas que en algún momento reciban una crítica adversa, se conviertan posteriormente en enemigos o en rabiosos cuestionadores de la revista (hablo nuevamente de los críticos energuménicos, que ya son una pléyade entre nosotros)” (pp. 30-31).

En la sección Bibliografías, se incluyen los índices [de autores y temático] (pp. 35-40) del único número de los Cuadernos De Composición (Agosto de 1955) y de los tres números de la revista Literatura (Febrero de 1958 – Agosto de 1959), que seguramente ayudaron en la edición facsimilar publicada hace poco por la novísima Cátedra Mario Vargas Llosa de la Universidad de San Marcos.

En la sección Lecturas (pp. 41-50), Jorge Ninapayta de la Rosa reseña seis libros de diversos géneros. Primeramente, la antología Nuevo Cuento Peruano (1984) de Antonio Cornejo Polar y L. F. Vidal: “[...] la antología narrativa con mayor rigor crítico que se haya publicado en nuestro país” (p. 42). Continúa con Poesía Hispanoamericana De Vanguardia. Procedimientos De Interpretación Textual (1985) de Raúl Bueno, donde se demanda –una vez más— independencia ideológica frente a las literaturas europeas. Sigue con la novela El Hombre Que Hablaba De Octavia De Cádiz (1985) de Alfredo Bryce Echenique, continuación de La Vida Exagerada De Martín Romaña (1981): “Resulta obvio que El Hombre... no enriquece sustancialmente la producción global de su autor. Y no la enriquece porque hay en la base de su proyecto una gran contradicción: pensar su unidad ligada a la de una novela anterior, que recreó un argumento similar en un espacio referencial común, con elementos también emparentables y un desarrollo narrativo demasiado previsible, debido a la primera parte” (p. 45). Ninapayta también reseña el libro de cuentos Cordillera Negra (1985) de Óscar Colchado Lucio: “[...] concluyamos diciendo que el presente libro viene a sumarse a las producciones de algunos novísimos [...], que buscan en una misma línea nutrirse de referentes, personajes y problemática populares, si bien ‘Cordillera Negra’ (cuento) posibilita la presencia de la historia política en su singular proyecto narrativo [...]” (p. 47). También se reseña el poemario Archivo De Huellas Digitales (1985) de Eduardo Chirinos Arrieta, que compartió el Primer Premio de Poesía COPÉ 1984 con Finibus Terrae de Jorge Najar: “Archivo... revela a un poeta marcadamente ligado a la retórica de la generación poética de los años 60. Chirinos no ha asumido el concepto de que la poesía, antes que todo, es búsqueda de nuevas formas de expresión, optando por modelos expresivos que si bien actualizan poéticas significativas, abstraen el progreso diferencial que debe incluir el proyecto de alguien que escribe en la presente década” (p. 49). Por último, se reseña el poemario La Canción De Los Topos (1985) del poco conocido (al menos para mí, y por ello enigmático) poeta Mario Ávila R.: “En La Canción... [...], el poeta quiere decir desde un presente limeño lo que jamás pudieron decir la provincia abandonada y el pasado inmemorial indígena desde sí mismos. La figura del topo es evocada con cierta nostalgia, matizada con algún tono épico. [...] que de ninguna manera desmerecen el aporte de este primer libro a una línea poética poco atendida por la crítica, pero no por eso menos vigorosa y enriquecedora del proceso” (p. 49-50).

En cuanto a la parte creativa, se incluye un cuento de Róger Díaz Arrué titulado “El Negro Que Se Peleó Con El Frío” (pp. 14-19) que me resulta bastante aburrido, y dos textos poéticos de William Piscoya Chicoma titulados respectivamente “Poema” (p. 20) y “Poema Donde Digo Que Estoy Perdiendo El Nombre” (p. 21) que no están mal para ser su primera vez publicando poesía. Sin embargo, lo más interesante de esta revista es el libro de poemas El Árbol De Vidrio de Camilo Fernández Cozman, incluido en la sección Peldaños (pp. 51-62), y que por ser de gran interés lo reproducimos íntegramente párrafo abajo.

Una cosa que llama la atención leyendo las páginas de este primer [y único] número de Nueva Literatura Peruana es el espacio dedicado a la publicidad y contenido de revistas afines (intercambio o canje común entre publicaciones universitarias), como Pukio (Año III, № 3/4, 1986) dirigida por José Castro Urioste (p. 13), Garabato (№ 2 y 3/4) dirigida por L. F. Vidal (p. 19), la revista Patio De Letras (Segunda Época, № 1, Febrero de 1986) del Centro de Estudiantes de Literatura de la U. de San Marcos (p. 34), y la Revista De Crítica Literaria Latinoamericana (Año XII, № 23, 1er. Semestre de 1986) dirigida por A. Cornejo Polar (en contra carátula). No obstante, la que más me llamó la curiosidad fue la publicidad de la revista Tierra Baldía (Año I, № 1, 1986), publicación del Círculo de Literatura “Quinta Estación” de Ferreñafe, Lambayeque; y dirigida por W. Piscoya Chicoma (p. 34). En ella, entre otros textos, se anunciaba un “Homenaje a Rafael Yamasato (1945-1975). Estudio, antología mínima y bibliografía”, que resulta extraño o curioso pues hasta donde se sabe R. Yamasato fue un seudónimo usado por el poeta Hildebrando Pérez Grande para publicar poemas en un número de la revista Haraui (Año XII, Nº 43, Lima, mayo de 1975) y luego en un libro (Estambres, 1981) bastante alejados de la temática comprometida que manejaba desde los 60’s y no un joven poeta sanmarquino fallecido en 1975. No hace mucho se estuvo investigando más al respecto (ver aquí, aquí y aquí). Por otra parte, me consta que las anteriores revistas referidas vieron la luz, pero de Tierra Baldía no estoy seguro.

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 Camilo Fernández Cozman. El Árbol De Vidrio.


Como ya anotamos, lo más interesante de esta revista resulta ser el libro de 10 poemas  titulado El Árbol De Vidrio de Camilo Fernández Cozman, que como se indica en el índice de contenidos (p. 1) fue escrito entre 1984 y 1985, es decir cuando el poeta tenía entre 18 y 20 años de edad. De Nueva Literatura Peruana № 1, leamos íntegramente El Árbol De Vidrio, incluido en la sección Peldaños:



Un tige, où le vent vagabond se repose,
courbe le salut vain de sa grâce étoilée.

Un tallo, en que el viento vagabundo se sosiega,
inclina la vana salvación de su gracia estrellada.

[Paul] Valéry


Escrito En La Hierba

¿Quiénes fueron mis lejanos padres?
¿Qué latido se oculta
entre mis ramas?

Como un bullicio, como un atardecer
sin nombre,
he nacido
hace ya muchos años,
entre un árbol de vidrio
y una música que duerme en la distancia.
Crecí;
y he llegado a tocar con la mirada
evanescentes aves.
He conocido la silenciosa piel
de aquellos montes.

¿Qué latido se oculta
entre mis ramas?



Eclipse

(Hacer el amor sin amor,
como pesada lluvia
que sube a lo lejano.
Beso que se convierte
en signo de multiplicación.
Húmeda epidermis o
paréntesis de duda.)



Sin Título Sin Título

qué rutina la nuestra,
si todo parece tan monótono,
monótono, monótono, monótono.
Si todo parece que se repitiera,
repitiera, repitiera, repitiera.
Qué enajenados nuestros tímpanos,
si todo es tan monótono,
monótono, monótono, monótono.



Vivo O...

vivo o sobrevivo?
respiro o apenas respiro?
cuál es el sentido de este
chorro incontenible que rueda
por mis venas; cómo su destino,
su cicatriz inenarrable?

Dime tú, ¿somos realmente
humanos
o vanos dioses
encarcelados en el cieno?

Quién pudiera descifrar
el misterio de la existencia;
quizá tú
            -verso solitario.



Ocaso Del Verbo

el sin sentido de la aguja verde
del aborto,
de la explotación
del juguete por la máquina,
del óvulo por el espermatozoide,
del brazo por el antebrazo.

El sin sentido
del verbo que flota dividiendo
a los humanos sustantivos:
no hay gota que se deslice
en la mejilla del silencio.



Poema Vacío

no existe el amor,
ni el rostro iluminándose
en la tarde.
Sólo existe
el músculo vacío
(como una anunciación)
y el árbol inundado por las llamas
y alguien
que camina con dificultad.

Un beso va cayen-
do al lodo del dinero,
como ese verdor o párpado o
sexta cuerda.
No existe el amor,
pero algún día
su voz palpitará.



Epigramas

1
Asia el hacia de la disonancia
o al fin del alfabeto infauZto?

2
ojos, igual a proas,
casi brotando
oyen
el polen áspero del mundo.

3
¿ya te cansaste de soñar?
Apaga tu sueño; y atrévete a vivir.

4
por mor me quitan el inicio!

5
vivir y amarillo. Morir o verde.
Ineludible dialéctica.
Heráclito
atenazado por su río!

6 (Arte poética)
hacia donde dirige su mirada el ciego
las cincuenti9 horas
del infame segundo.



Savia

                                               Dolor de manos

                                               E. A. Westphalen

duermen tus doloridas manos,
para no tocar el humo
que va derramando tu savia;
estás rastreando el hálito
salado de la dicha;
hombre envejecido,
quiero escribir
con la tinta de tu sudor.



Fugacidad De Árbol

hormigas que transitan
al borde de este mundo;
esparcen su saliva
y salen hacia dentro
de la noche, como duraznos o máquinas
viajeras;
aquellas
esdrújulas hormigas
¿acaso abrazan
la piel de lo fugaz
indetenible
como el tiempo?



Popa En Vez De Proa

una gota de niebla,
un minuto
humedecido por la brisa.
Un latido
para que sea el hombre
el mejor amigo del perro,
y el meñique abrace al anular
y la carroza ronque sin insomnio
y la pupila, por fin, sea de todos.

No más ruido repetido.
Una gota
para escuchar el delirante renacer
                        de los árboles


Camilo Fernández Cozman. El Árbol De Vidrio. En: revista Nueva Literatura Peruana № 1, Año I, 1er. Semestre [Abril] de 1986, sección Peldaños, pp. 51-62 [cada poema aparece en una página].
© Camilo Fernández Cozman, 1986.

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A pesar de que en la hoja de crédito se indica que “los textos firmados no reflejan necesariamente la opinión de la revista” [¿quién entiende a los teóricos?], en la sección Autores y Textos (p. 63-64) se indica textualmente lo siguiente:

En este primer número participa el Consejo en pleno [repito, ¡quién los entiende!]:

La entrevista de Ada Ampuero Cárdenas (Lima, 1953), se realizó la primera quincena de diciembre del año pasado. Ampuero Cárdenas egresó en 1975 del Programa de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú y actualmente trabaja en investigaciones relacionadas con su especialidad.

El cuento de Róger Díaz Arrué (Amazonas, 1954) obtuvo Mención Honrosa en el Concurso de la Municipalidad de Lima de 1983, y había sido publicado en la limitada edición de las Libretas Del Taller De Narración I (Lima, Universidad Mayor de San Marcos, 1984). Díaz Arrué estudió en la Universidad Nacional de Ingeniería.

El primer libro de poemas de Camilo Fernández Cozman (Lima, 1965), que se publica íntegramente, inaugura nuestra sección Peldaños, la misma que está destinada a dar a conocer libros o partes de libros de jóvenes escritores, sean de poesía, cuento, novela o ensayo. Fernández Cozman publica un artículo crítico en la revista Patio De Letras del CEL de la Universidad de San Marcos.

Colaborador de varias revistas especializadas es Miguel Ángel Huamán (Lima, 1955), director-editor de la fenecida revista de cultura Síntesis (1976-1979). Huamán publicó el poemario Ciudadela (Lima, Ediciones del año huno, 1984) y el aún inédito Fascinum ha sido distinguido con una Mención Honrosa en la Segunda Bienal de Poesía COPÉ 1984.

Ganador del Primer Premio-Género Cuento en los III Juegos Florales 1983 de la Universidad Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque es Paúl Llaque Minguillo (Ferreñafe, 1965). Llaque Minguillo ha publicado en la Revista De Crítica Literaria Latinoamericana y dirigido, con Díaz Arrué, el Talle Experimental de Narración I del CEL de San Marcos.

Ex alumno de ingeniería de San Marcos y de literatura de la Católica es Jorge Ninapayta de la Rosa (Nazca, 1957). Ninapayta de la Rosa colaboró en la realización de las reseñas y de los índices bibliográficos que aparecen en este primer número.

Poeta inédito hasta antes de esta publicación es William Piscoya Chicoma (Ferreñafe, 1962). Piscoya Chicoma fundó el Círculo de Literatura “Quinta Estación”, en su ciudad natal, y pronto nos sorprenderá con la edición de una revista de literatura norteña.

Excepto Pisco Chicoma, que reside en su ya mencionada ciudad natal, los demás miembros del Consejo son alumnos de la Escuela Académico Profesional de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

sábado, 22 de enero de 2011

Carlos López Degregori. Las Conversiones.


Autor: López Degregori, Carlos.
Título: Las Conversiones.
Prefacio: Edgar O’Hara.
Lugar: Lima, Perú.
Editora: Universidad de Lima – Dirección de Proyección Social.
Fecha De Edición: Mayo 1983.
Páginas: 26 hojas sin numerar.
Tiraje: 500 ejemplares, 35 ejemplares ilustrados con grabados originales de Miguel von Loebenstein.
Dimensiones: 16.5 cm de ancho × 21.8 cm de altura.
Soporte: Papel Bond impreso en offset, carátula impresa en cartulina foldcote en offset.
Portada y diagramación: Luis Rebaza.
Fotografía del autor en contraportada: Karla Maudantz.
Grabados interiores: Miguel von Loebenstein.

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Como dijimos antes, el valor y el reconocimiento de la obra poética de Carlos López Degregori radica más que nada en el orden mediático, sobre todo luego de publicar Lejos De Todas Partes (1994), libro que agrupa su poesía escrita (y publicada) entre 1975 y 1993, insigne publicación que lo sacó del disparejo ostracismo en el que habitualmente caen muchos poetas peruanos. Incluso recuerdo vivamente que los siguientes versos fueron celebrados y reproducidos (como en los años 20’s cuando Clemente Palma y el oficialismo ‘descubrían a un gran poeta’) en revistas y periódicos limeños tomados de dicha compilación: No quise ser surrealista // No creo en la escritura automática / ni en el pentotal abriendo sus esclusas / a barcos fantasmas. // Nunca viví con los Tarahumaras / pero una tarde después de clase quise sitiar la ciudad (poema “Tarde De Castigos”, pp. 143-144). Sin embargo, existió un CLD escondido a las luces del escenario antes de 1994, un poeta que sí se preocupaba por elaborar libros de poemas con una temática que envuelta a la totalidad de sus textos. Ese es el autor que encontramos en Las Conversiones (1983), poemario que lo sitúa mejor en el panorama de la reciente poesía peruana ochentera, luego de la terrible experiencia que resultó para CLD soltar al mar su tétrico “primer y lejano cuaderno” Un Buen Día (1978), que hasta ahora –suponemos— significa un dolor de cabeza para su autor, como podrá comprobarse leyendo el texto “El Oído Que Se Interna En La Pared” o señalando que pensaba que Un Buen Día era “demasiado abstracto” en una entrevista concedida a Enrique Sánchez Hernani en 1983 (véanse las páginas 7 y 17, respectivamente, en Lejos De Todas Partes). Este libro, Las Conversiones, sorprende, agrada y conmueve de principio a fin, poema tras poema, pues guarda entre sus parcos símbolos, entre sus neutras realidades una interfase somática-biográfica que nos da una cierta clave, tanto de su disperso génesis como de su incierto propósito. Sus poemas almacenan escenas cautivantes más que anécdotas universales, introspecciones personales más que reflexiones marginales. Los textos transfiguran verso a verso situaciones ajenas al devenir del poeta, pero que afectan su modo de ver el mundo que le rodea, tornando sus ideales poéticos en meros vehículos por los que transitan imágenes desarraigadas, como cenizas al viento, a aquellos mismos momentos captados o intuidos por el autor. Las Conversiones muestra un raudo camino o una cerrada forma de encontrar un lenguaje propio en poesía, sin decaer en textos con elementales explicaciones tratando de solucionar intransigencias poéticas. Carlos López Degregori determina su manera de contrarrestar las simples descripciones de su entorno (muy de boga en los 70’s), mudándolas magistralmente en indagaciones en las que se rastrean motivos imperecederos de contemplación más que de observación. Lástima que esto solo le haya vuelto a pasar un par de vez más al poeta –volvemos a insistir— desde aquel mediático año de 1994. Alejarse de los escenarios y enrumbar siempre al sur tal vez sería bueno de vez en cuando ^_^

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De Las Conversiones (el libro original difiere en la distribución de versos de algunos poemas con respecto a la versión editada en 1994) leamos el siguiente poema incluido en la sección del mismo nombre:

Ceremonias

Es sólo la mujer que mata una gallina
mientras el gallo y la perra
la contemplan.
Y es el cuchillo que nunca acaba de cortar,
la sangre que rezuma como avispas,
el fogón,
la música de una total carnicería.

A las siete habrá terminado de comer
y se tomará distinta la cabeza
cuando la perra se encargue de los huesos.
Y porque esto escribo amo a la mujer
y soy el gallo, el cuchillo de mañana

y soy también la víspera.

Es la mujer que canturrea en la cocina,
que envejece
se acuesta y repasa con los dedos
un rosario imposible.
Y no pude dormir porque sueña sólo astillas
y ya nunca dormirá
                               cuando la perra encienda el fuego,
cuando el gallo y yo giremos
victoriosos.

De Las Conversiones, sección “Las Conversiones”, p. s/n.
© Carlos López Degregori, 1983.

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El CV del autor y un breve comentario al libro, incluidos en la contraportada, indican lo siguiente:

Carlos López Degregori nació en Lima en 1952. Estudió Literatura en Colombia graduándose en 1977. De regreso a Perú publicó su primer libro de poemas: Un buen día (1978). Actualmente dicta cursos de Lengua y Literatura en la Universidad de Lima.

Las conversiones constituye una profundización de los temas que se encuentran en Un buen día. Pero, dueño ya de sus medios de expresión, el poeta desenreda con lucidez y belleza las imágenes que le dicta su visión del hombre en el mundo. No deja que la pasión del lenguaje lo seduzca, aunque tampoco cede ante la excesiva reflexión. Las palabras que ha escogido caminan a veces con los ojos cerrados sin temor: la realidad que encuentran no pertenece enteramente al sueño.

lunes, 9 de agosto de 2010

Enrique Sánchez Hernani. Pena Capital.


Autor: Sánchez Hernani, Enrique.
Título: Pena Capital.
Lugar: Lima, Perú.
Editora: Jaime Campodónico Editor – Colección Del Sol Blanco.
Fecha: Mayo 1995.
Páginas: 64.
Dimensiones: 13 cm de ancho × 21 cm de altura.
Soporte: Papel Bond impreso en offset, carátula con solapas impresa en cartulina foldcote en offset, encuadernación a la francesa.
Carátula: Dibujo por Enrique Polanco, fotografía del autor en primera solapa por Herman Schwarz.

* * *

Enrique Sánchez Hernani es un discreto poeta que aparece en la vanguardista Generación del 70, la que llevó fervientemente el lenguaje coloquial al pedestal de los instrumentos de la milenaria poesía peruana. Aunque nunca ha destacado como sus compañeros del grupo La Sagrada Familia (en nuestra opinión el caso de Carlos López Degregori, es más mediático que poético desde la publicación de su libro Lejos De Todas Partes en 1994), la poesía de Sánchez Hernani en Pena Capital se caracteriza por un marcado arraigo inicial en la anécdota; es decir todo comienza de una circunstancia personal y de ahí se desenreda la fibra lanosa del poema. En algunos momentos el lenguaje coloquial le pasa la factura al poeta que se deja llevar por su ramplonería (en algunos poemas notamos una malísima copia de la fofa tonalidad cisneriana) y a veces no le deja poetizar con deleite el digno instante elegido, por ello creemos que los pocos poemas rescatables de este libro son aquellos de menor extensión, como el citado en el siguiente párrafo. En el texto (sin firma, escrito seguramente por Guillermo Niño de Guzmán, director de la Colección Del Sol Blanco) a modo de colofón, dice: “Escrito utilizando un lenguaje aparentemente coloquial, en el fondo con cierto barroquismo”, lo cual evidencia una mala lectura o una magnánima ceguera frente a Pena Capital, que permanecerá relegado en la memoria de la poesía peruana, pues los posteriores libros de Sánchez Hernani (los mejores a nuestro gusto) se alejan de la poética expuesta en estas páginas. Tal vez el título del mismo (sinónimo de pena de muerte) verifica nuestro sincero parecer per fas et per nefas.

* * *

De Pena Capital leamos el siguiente poema incluido en la sección “De La Pasión Como Un Intento De Asesinato”:

Cuerpo Lisiado

Ahora que los primeros vendajes del otoño
pretenden disimular las heridas y fracturas
que aquejan a la mitad de los varones de mi ciudad
víctimas ingenuas de la crueldad de tu belleza
tu cuerpo cobijado bajo un cielo de flores ortopédicas
es algo tan absurdo y molesto
que podría darme igual cantar a la migraña
o exhibir la magulladura que olvidó tu nombre
con la insistencia de una afilada navaja.
Pero me resisto:
canto al hospital donde paseo mientras escampa
con fervor anoto esto en un cuaderno
para no olvidarlo nunca
para que jamás me alcance la neuralgia
para ser un hombre inmune ante la peste
sobre todo aquella que agravia los mecanismos del corazón.

No moriré
y tú algún día podrás oír la canción
que dé cuenta de toda esta durísima convalecencia

mi gardenia inválida.

De Pena Capital, sección “De La Pasión Como Un Intento De Asesinato”, p. 13.
© Enrique Sánchez Hernani, 1995.

* * *

El CV del autor, incluido en la primera solapa, indica lo siguiente:

Enrique Sánchez Hernani (Lima, 1953) estudió Sociología y cursos libres de Literatura en la Universidad de San Marcos. En 1977 fue fundador del grupo literario La Sagrada Familia. Al año siguiente publica su primer libro de poesía: Por La Bocacalle De La Locura. Posteriormente ha editado Violencia De Sol (1980), Banda Del Sur (1985) y Altagracia (1989). Ha escrito ensayos (uno de ellos, sobre el pintor Víctor Humareda, pareció en el libro de fotografías de Herman Schwarz V. H. Imagen De Un Hombre) y crítica literaria en revistas y diarios nacionales; actualmente lo hace para el diario Gestión. Es corresponsal de las revistas de poesía Ulrika (Bogotá), Prometeo (Medellín) y Babel (Caracas). Ha sido editor de revistas y libros de poesía, y ha viajado a varios países invitado a festivales literarios. Trabaja desde hace quince años como periodista, sobre todo como autor de crónicas y reportajes. Fue director de suplementos en el diario Página Libre, editor del dominical Punto Aparte de El Peruano y jefe de redacción de El Suplemento de Expreso, entre otras actividades del género. Ahora se desempeña como Editor General de la revista Vea. Tiene un libro de poesía en proceso llamado Metamorphosis, y concluido otro de relatos, aún sin título.

lunes, 2 de agosto de 2010

José María Arguedas. Tupac Amaru Kamaq Taytanchisman. Haylli-Taki. / A Nuestro Padre Creador Tupac Amaru. Himno-Canción.


Autor: Arguedas, José María.
Título: Tupac Amaru Kamaq Taytanchisman. Haylli-Taki. / A Nuestro Padre Creador Tupac Amaru. Himno-Canción.
Lugar: Lima, Perú.
Editora: Ediciones Salqantay – Industrial Gráfica S. A.
Fecha: 2 de Agosto de 1962, “Año de San Martín de Porras”.
Páginas: 23.
Dimensiones: 12.3 cm de ancho × 15.7 cm de altura.
Soporte: Papel obra impreso en tipografía, carátula impresa en papel Hammermill Bond estadounidense en tipografía a dos colores, encuadernación a la francesa.
Carátula: Firma de Túpac Amaru.

* * *

José María Arguedas Altamirano (Andahuaylas, 1911-1969), fue una de los más grandes narradores latinoamericanos (así no lo hay creído Julio Cortázar); sus libros más celebrados –a decir de expertos arguedasistas— son Agua, Yawar Fiesta, Los Ríos Profundos, Todas Las Sangres y El Zorro De Arriba Y El Zorro De Abajo. Sin embargo Arguedas, a la luz de la lectura de su nostálgica prosa, fue poeta durante toda su vida, pero no se mostró como tal hasta que editó este poema en edición bilingüe. Luego vendrían otros libros de poesía que lo pondrían en la primera línea de los poetas en lengua quechua: Oda Al Jet (Lima: Ediciones De La Rama Florida, 1966), Qollana Vietnam Llaqtaman / Al Pueblo Excelso De Vietnam (Lima: Federación de Estudiantes de la Universidad Agraria La Molina, 1969) y su publicación póstuma Katatay Y Otros Poemas. Huc jayllikunapas (Lima: Instituto Nacional de Cultura, 1972). Según Juan Zevallos-Aguilar en su ensayo “La representación de La danza de las tijeras de José María Arguedas. Contribución a la formación de la cultura andina”, Arguedas deliberadamente escribió este hermoso poema. A continuación cito a Zevallos-Aguilar:
Con este propósito, decidió publicar La agonía de Rasu-Ñiti [1962], cuento que, según el mismo Arguedas, «lo venía madurando desde hace unos ocho años y lo escribí en dos días» (Murra y López 66), difundió su poesía inédita en quechua y escribió Tupac Amaru. La decisión para publicar este último poema, que claramente expresa su posición sobre las luchas indígenas, no dejó de ocasionar cierta aprehensión a su autor. Arguedas en una carta del 12 de Noviembre de 1962 dirigida a John Murra escribe: «El poema a ‘Tupac Amaru’, lo escribí en los tristes días en que se mataba comuneros. No estoy decidido a difundirlo. Te ruego que, si te es posible, me pongas unas líneas dándome tu opinión acerca de si podría ser interpretado como un llamado a la rebelión (...) No deseo ser en mi patria un ‘apestado comunista’. Soy un hombre libre; tengo discrepancias irremediables con los comunistas y, por otra parte, estoy en la lista negra de la Embajada de los Estados Unidos (Murra y López 84)».
Al parecer, juzgando la carta a Murra, el librito al momento de su edición fue poco difundido, por eso hoy es fácil de conseguir. A parte de lo dicho por el autor, el librito es muy interesante porque evidencia en la introducción escrita por Arguedas, su preocupación ante el porvenir de la poesía en quechua, continuidad que se dio felizmente en años recientes en obras de poetas como Isacc Huamán Manrique y Dida Aguirre (al respecto léase este agudo ensayo de Martin Lienhard, en la que también trata en parte de la poesía de Arguedas). La dedicatoria, muy emotiva por cierto, dice a la letra:

A Doña Cayatena, mi madre india, que me protegió con sus lágrimas y su ternura, cuando yo era un niño huérfano alojado en una casa hostil y ajena. A los comuneros de los cuatro ayllus de Puquio en quienes sentí por vez primera, la fuerza y la esperanza.
Alguna vez leí o le escuché decir a Ricardo Silva-Santisteban que la poesía de Arguedas estaba infravalorada en el entorno de la poesía peruana; nosotros pensamos lo mismo, por ello sería interesante leer este ensayo de Miguel Ángel Huamán al respecto. Si desean leer el texto completo en español lo pueden hacer desde aquí, porque lamentablemente el texto completo en quechua no está disponible en Internet ^_^

* * *
De Tupac Amaru Kamaq Taytanchisman leamos el fragmento final:

Qasilla suyay
qasilla uyariy
qasilla qawaykamuy kay pachata
Allinraqmi kasiani ¡suyasianin!
Takisiaykun
tususiaykun,
takiyniykiwanraq, tusuyniykiwanraq.
Castellanutapas rimasianiñan,
maquinatapas, waranqa ruedayoq kaqtapas, kuyuchisianiñan,
sutikin ñoqaykuwan kuska wiñan, kallpachakun;
wayna weraqochakunapas uyarisunkiñan, reqsisunkiñan
hatun amauta raura kanchariq hinata.
Ñas pacha achikyay, runaq pachawaray kancharisianña,
ñas huk karu karu llaqtakunapipas
muchuq runakuna wamaniña kanku, hatun pawaq kunturña.
Qasilla suyay.
Mosqosqaykimantapas astawan karuturaq chayassaqku,
cheqnisqaykimantapas astawan fierutaraq cheqnisaqku,
kuyasqaykimantapas astawan, urpi urpi, tuya tuyaraq kuyasiayku.
Qasilla suyay, chay imay mana kuyaywan, chay imay mana cheqniywan
qan mana atisqaykita noqayku atisaqku.
Chiri puñuq qochata, yana qaqata,
wañuy qawaq chiririnkata,
runa llanpu sonqonta;
tukuy teqsi muyuntinpi, kausayniyoq mana kausayniyoq kaqta,
kay pachapi;
yawarniyoq urpita, runata, mana yawarniyoq, aqo, qaqata,
qochochisaqku, kancharichisaqku, maykamaraq, papay Amaru.
Santa Muerte sapallanña hamunqa, mana warakawan chanqasqa, mana runaq polvora illapapanpi toqyaspa.
Pachan runa kanqa, runañataq pacha,
qan sayay.

Uraykamuy Amary, samayniykita urpuchiway; sonqoypa llikanpi makikita churaykuy; kallpachaway.

De Tupac Amaru Kamaq Taytanchisman. Haylli-Taki. / A Nuestro Padre Creador Tupac Amaru. Himno-Canción, pp. 18-22.
© Herederos de José María Arguedas, 1962.